(Esto es un cross-post, está publicado también en el blog Los nenes son la pera).
En los medios, en los cafés, por la calle…la pregunta que más se oye es: ¿Cuándo acabará la crisis?
Pensaba hoy que las crisis son como la paternidad. Con los niños, aún más cuando son bebés, cada dÃa parece infinito. Ciertas jornadas pasadas entre pañales y biberones que se hacen eternas, esos llantos de cólicos y las pataletas en los restaurantes que parecen durar decenios, o las jornadas en las que entre colegios, pediatras y extraescolares no hay tiempo para nada más.
Sin embargo, de repente, no se sabe muy bien cómo, el bebé se está graduando en la Universidad o se está independizando. ‘¿Cómo puede ser que se case mi hija si le saqué el chupete ayer?’, nos preguntamos todos; hasta el inimitable Aaron Sorkin.
Y sólo entonces, cuando los hijos se van, nos damos cuenta de que haber tenido esa perspectiva de futuro en su dÃa nos hubiera ayudado mucho a superar rabietas y noches insomnes con la adecuada mentalidad.
La tÃpica frase que usan las abuelas para calmar a las madres, “es una etapa, pasaráâ€, es un consejo que funciona también a la hora de vivir la crisis. Porque si nos concentramos en la jornada nos parecerá interminable y demasiado oscura como para ver nada. Si en cambio la consideramos sólo parte de una fase la afrontaremos con otro espÃritu y seremos capaces de levantarnos para intentar abrir una ventana y dejar entrar la luz.
Quien conoce nuestras tarjetas sabe que uno de nuestros lemas es “La crisis se supera con ideasâ€. Contrariamente a lo que se cree la idea, -esa luz que llena lo que primero era sólo un vacÃo-, no es una planta espontánea. No nace en cualquier lado y no crece sin cuidados. Hay que preparar el terreno, abonarlo y esperar. Y eso, lo saben los agricultores muy bien, se puede (y se debe) hacer en épocas de sequÃa. AsÃ, cuando por fin llueve, tiene un suelo fértil y puede florecer.
Se habla de que el 2013 traerá el fin de esta tremenda crisis. Ahora puede parecerte una fecha lejana pero no lo es. Pregunta a cualquier madre, te dirá que el tiempo vuela. Asà que empieza a preparar tu terreno. Vamos a necesitar mil ideas, las tuyas también.





